domingo, 4 de marzo de 2012

La biblioteca invisible

La lengua española posee una faceta evolutiva, pero también otra conservadora, la realidad se transforma a ritmo vertiginoso, pero muchas palabras permanecen incólumes, inmarcesibles, un claro ejemplo es la palabra “biblioteca”. La biblioteca (el tradicional almacén de libros, el depósito de resguardo bibliográfico) ha sido modificada por las tecnologías de la información y la comunicación, el objeto que designa esta palabra evolucionó, y por ende, el concepto, aunque no el significado, hoy las bibliotecas digitales (también denominadas virtuales o electrónicas) son la vanguardia bibliotecológica, los cambios son evidentes, las bibliotecas tradicionales ocupaban mucho espacio, edificios completos incluso, las bibliotecas digitales son intangibles y casi inespaciales, pues el único espacio que ocupan es el de la pantalla de la computadora. Estoy formando mi propia biblioteca digital, un hecho curioso es que no es tangible, en cierta forma es invisible. El escritor italiano Italo Calvino imaginó ciudades invisibles, nosotros transitamos entre los pasillos de bibliotecas invisibles, pero no las imaginamos, son reales en su virtualidad. Vivimos en un plano muy complejo del pensamiento abstracto, tenemos que imaginarnos la estantería o el librero, el tamaño y el olor de los libros, la tersura y el color de las hojas, ¿está impreso con papel revolución, couché o cultural? Al menos la tipografía quedó intacta, incluso ha sido enriquecida con el diseño digital, se han rescatado tipografías de la época de Gutenberg y se han vuelto a publicar incunables, al menos electrónicamente, estamos ante otra revolución gutenbergiana. En nuestra lengua  usamos indistintamente las palabras: digital y virtual para distinguir a la nueva biblioteca de la tradicional. ¿Cuál de estos dos vocablos es el más adecuado? Analicemos la primera: Digital, proviene del latín “digitus”, es el origen de nuestra palabra “dedo”, en latín significaba lo mismo que en español, pero esta palabra adquirió una nueva connotación, la de número, hoy el primer significado que le asignamos a “dígito” es el de número, todos cuando aprendemos los números en la infancia contamos con los dedos, cada número representa un dedo, esa es la razón de la evolución semántica de dígito. “Biblioteca digital” sugiere la idea de una biblioteca que consultamos usando los dedos (por el uso del teclado), pero también de que funciona  a base de cifras, con el lenguaje binario. Virtual proviene del latín “virtus” virtud, significado que todos conocemos, pero en su nueva acepción se refiere a una realidad alterna, que funciona con la electrónica, fruto de la informática. ¿Habrá sido bautizada con este nombre por ser considerada más virtuosa que las bibliotecas tradicionales, por ahorrar espacio, evitar la tala de árboles, por ser ecologista y ubicua?  Hay una segunda acepción de virtud, según el Diccionario de la Real Academia Española: Que tiene existencia aparente y no real. Sin duda, el concepto de virtualidad en informática adoptó esta acepción, escuchamos hablar todos los días de la realidad virtual, es decir, de la realidad que no es real, o que aparenta no serlo, pero lo es. Aún así, “biblioteca virtual” posee los dos significados, de virtuosa y electrónica, ¿cuál de los dos términos prefiere usted, amigo lector?

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